10 consejos para frenar la agresividad infantil

diciembre 10, 2015

Una conducta agresiva es aquella en la que un niño trata de hacer daño, físico o psíquico, a otro niño o incluso a sus padres. Se trata de una acción intencionada manifestada a través de patadas, arañazos, gritos, empujones, palabrotas, mordidas, tirones del pelo…

El tener un comportamiento agresivo hace con que el niño tenga complicaciones y dificultades en las relaciones sociales. Impide a una correcta integración en cualquier ambiente: en el colegio, en casa… Pero, ¿cómo podemos ayudarle?

10 formas de controlar la conducta agresiva y violenta en niños

1- Identificar la causa que lo genera: si tiene baja autoestima, si no se siente querido, si se siente príncipe destronado… Ayudarle a solucionar su problema ayudará a cambiar su conducta.

 2- Crear un clima familiar de confianza para que pueda expresar sus emociones. Debemos explicarle que es normal enfadarse o sentirse enojado pero la respuesta no es pegar, sino que puede decirnos cómo se siente y descargar así sus emociones.

3- La intervención temprana es mucho más efectiva. No esperes a que el niño empiece a mostrar un comportamiento más agresivo. Intervén tan pronto observes que el niño se siente frustrado o que se está alterando.

4- Generar oportunidades de obtener éxito en su día a día: felicitarle por hacer bien la cama, por recoger su plato de la cena, por haberse vestido solo o incluso por haber sabido contenido en un momento determinado y no haber recurrido a una conducta agresiva

5- Ser un ejemplo para el niño: nuestra actitud no debe ser agresiva, si nos ven gritar, perder la paciencia o dar portazos, no debemos sorprendernos si ellos se muestran agresivos. Debemos ser congruentes y ser un modelo de conducta para ellos.

6- Si la violencia es hacia nosotros, el niño ha explotado, grita insulta e incluso quiere agredirnos, lo mejor es mejor alejarse. Está en plena explosión emocional y no se puede razonar.

7- Si el comportamiento violento es hacia el hermano u otros niños debemos frenarlo con firmeza. No debemos esperar a que vuelva a pegar. Es preferible apartarle del niño y mandarle a su habitación a reflexionar o apartarlo de los otros niños explicándole que podrá volver a jugar cuando esté listo para hacerlo sin hacer daño.

8- Hay que hacerle comprender después que su conducta no fue la adecuada e incluso realizar algún castigo privativo o educativo y, por supuesto, debe pedir perdón a la persona que  hizo daño

9- Evitar que vea excesiva televisión, que tenga acceso a videojuegos de contenido violento y sí favorecer que haga ejercicio y canalice su energía

10- En caso de que hayas puesto en práctica todo esto y nada funcione, conviene que acudáis a un terapeuta infantil para que pueda encontrar la causa y canalizar sus emociones. Recuerda que los niños son agresivos porque aprenden a ser agresivos, también pueden aprender a dejar de serlo.

Pequelandia  León

Fuente : Alba Caraballo. Editora de GuiaInfantil.com
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